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El inbound marketing y el outbound son dos metodologías contrapuestas que comparten un gran objetivo común: generar tráfico, leads y, en última instancia, ventas para tu empresa. 

 

¿Qué es el outbound marketing?

El outbound marketing es el marketing “de toda la vida”, el que consiste en emitir mensajes “hacia fuera” con el fin de captar usuarios. Pero aunque el concepto en sí tiene muchas décadas de existencia, el término no surgió hasta 2005, para explicar por contraposición la nueva metodología inbound. Tiene 4 aspectos fundamentales:

1. Comunicación Unidireccional. A diferencia del Inbound Marketing, el mensaje publicitario que envía la marca no tiene derecho a réplica: el emisor hace un monólogo, sin contar con la opinión de los clientes, sus sugerencias, quejas o preguntas. Como resultado, se crea una barrera imaginaria entre la empresa y sus clientes, que a la larga acaba generando desconfianza.

2. No entretiene. El tipo de contenido que se genera no entretiene a los consumidores, simplemente les bombardea con publicidad para que conozcan el producto.

3. No aporta valor añadido. Además de no entretener, tampoco educa, resuelve dudas ni satisface una necesidad real del consumidor.

4. Usa medios tradicionales. El Outbound Marketing se caracteriza por los medios en los cuales se basa: La televisión, la radio y la prensa son medios de comunicación unidireccionales que viven casi íntegramente de la publicidad.

 

 

¿Qué es el inbound marketing?

En la otra cara de la moneda nos encontramos con el inbound marketing, una metodología que se centra en seducir y atraer a nuestros clientes ideales, acompañándoles en todo el camino desde que descubren nuestra marca hasta que se convierten en clientes fieles.

 1. Comunicación bidireccional. El bombardeo publicitario ya no existe, y la comunicación entre la marca y los usuarios se convierte en un diálogo donde ambas partes participan por igual.

2. El consumidor viene a nosotros. Los usuarios ya no esperan sentados a que una marca les venda sus productos, sino que saben dónde buscar lo que necesitan, cómo comparar un producto con otro y dónde encontrar opiniones de otros clientes. Al final del proceso, acaban decidiéndose por una marca o por otra según la información que hayan podido recopilar. En este sentido, la presencia en internet es vital: Lo que muestra una empresa, lo que sus clientes y trabajadores dicen de ella y la relación que tiene con los usuarios que se interesan por ella. Ahora bien resulta imprescindible definir bien a nuestro buyer persona para entender el discurso que están dispuestos a recibir.

3. Tiene valor añadido. El contenido generado, aunque a priori responde a una finalidad publicitaria, aporta información útil a los usuarios.

4. Entretiene y educa. En la mayoría de casos, el inbound marketing busca entretener a los usuarios y resolver sus dudas. No es solamente una marca, también es una filosofía y una organización que aporta soluciones y recursos. 

 Para resumirlo de una forma muy sencilla digamos que el Outboung Marketing persigue a los clientes y que el Inbound Marketing los atrae.

Estas estrategias no tienen por qué ser incompatibles, y de hecho pueden usarse para reforzarse entre sí.

Las estrategias outbound tienen el poder de atraer a un gran número de usuarios, número que podemos capitalizar a través de acciones inbound integradas en el mismo proceso. Por ejemplo, lanzamos una campaña outbound en medios tradicionales dentro de la cual incluimos información sobre nuestro blog. No se trata de renunciar por completo al outbound, sino de emplearlo de manera inteligente y no indiscriminada.

 

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